Bienvenido Spotify

16 de enero 2014
por Manuel Maira.
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Hace mucho que no me sorprendía tanto con un invento. Con la llegada de Spotify a Chile me fui directo a la increíble sensación de cuando después de esa larga y noventera espera para conectar vía telefónica a internet, entraba a Napster a bajar música. Me fui también a la sensación revolucionaria cuando compré un copiador de CD en los tiempos en que hablar de eso era hablar de algo casi extraterrestre. Otra sensación que me vino de vuelta con la llegada de Spotify fue ese cumpleaños a mediados de los 2000 en que recibí un iPod traído por mi madre de Estados Unidos con la impresionante posibilidad de meter prácticamente toda la música que se te ocurra en un aparato del porte de una cajetilla de cigarros.

Todavía no sé sacarle el 100% de rendimiento a Spotify, pero con el manejo básico que tengo del sistema de streaming, me parece que vale la pena destacarlo como uno de los buenos aportes al consumo de música del último tiempo. Para los que aún no saben, se trata de una enorme cantidad de música alojada en una nube a disposición de sus usuarios dispuesta de distintas maneras. Hay radios de diversos estilos, listas temáticas de música y artistas con sus canciones y discos acompañados de su información básica. Además funciona como una red social donde puedes seguir a otros usuarios y descubrir nuevas cosas a partir de sus gustos. Todo esto se puede escuchar on y offline, dependiendo de si eres suscriptor gratuito o pagado, lo que además determinará si serás o no interrumpido por publicidad.

Como buen sistema revolucionario, Spotify aparte de sus 20 millones de usuarios también tiene detractores (se acuerdan que el  detractor ícono de Napster era Metallica?). Gente como Thom Yorke de Radiohead, David Byrne y Johnny Marr han criticado el poco dinero que le pagan a los artistas por tener su catálogo a disposición. Discusión válida y que daría para muchas vueltas pero que al usuario común y corriente le parece ajena.

Escribo esto desde una playa uruguaya donde pongo la música que se me ocurre en el momento que quiero. Claro, hay algunas excepciones, cosas que no están porque en Spotify no está todo. Por ejemplo, Thom Torke solista no está, pero sí su banda Radiohead porque ese catálogo le pertenece al sello EMI.

Pero si sacamos cuentas, la mayoría de las cosas que quisiéramos oír, están a apenas un click. Una enorme base de datos musical muy liviana. Y eso no es poco.