Cartelera de lujo

Cada vez cuesta más sorprenderse. No hablo solo de música sino que en todo tipo de cosas. Pero lo que nos convoca es la música y acá destacamos dos nombres que llegan a la próxima edición de Lollapalooza en un momento de efervescencia donde el mundo comienza a enfocar hacia ellos.

Tener a Lorde y Jake Bugg en la cuarta edición chilena del festival de Perry Farrel, es tener a tipos que hoy están marcando pauta en el planeta. Sus visitas es una señal de motivación que crece al recordar cuando no muchos años atrás artistas extranjeros venían casi de vacaciones a ganar dinero a un país poco exigente en conciertos en vivo. Eran tiempos en que la cartelera ofrecía muy de vez en cuando shows que realmente se transformarían en memorables.

Ahora el panorama es muy distinto. Mucho se ha hablado del buen momento de la cartelera de shows en Chile que obliga al fanático de la música promedio a elegir qué ver y qué perderse porque no hay bolsillo que aguante ir a todo. Un buen “problema” que Lollapalooza puede resolver al contar con una larguísima lista de números atractivos para ver el próximo 29 y 30 de marzo en el Parque O’Higgins.

Lorde llegará con 17 años cumplidos y recién coronada por el Grammy con dos premios. Gran momento para ver a la chica de Nueva Zelanda que emerge como la contracara del pop sexual que tiene a un  montón de chicas coloridas intentando escalar desesperadamente en esas competitivas ligas.

Parecido es el contexto de la visita de Jake Bugg, un tipo que al escuchar las profundas y maduras canciones del primero de sus dos discos, es imposible pensar que tiene apenas 19 años. Las comparaciones siempre son odiosas, pero basta decir que al cantautor inglés la han llamado “el nuevo Bob Dylan” para comprobar que vale la pena ponerle atención en su visita que, además de tenerlo en Lollapalooza, también considera un show en solitario el viernes 28 de marzo.

Si quedaba alguna duda del buen nivel de nuestra industria de conciertos, ese día Jake Bugg coincide con shows de Julian Casablancas, The Wailers y Pixies, que convierten por ese fin de semana a Santiago en la gran capital de la música.