Chilenos por el mundo

17 de junio 2013
por Manuel Maira.
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Cada vez que viajo, no puedo evitar esa manía provinciana de buscar presencia de artistas chilenos en el país de turno. En disquerías, en la radio, en revistas, en la calle, en conversaciones, siempre tengo un radar que trata de medir la llegada de una banda o solista nacional fuera de Chile.Es distinto que te cuenten que equis grupo suena en tal lugar, que comprobarlo en terreno y dimensionarlo en una medida real.
Esa manía, me tiene acordándome de escuchar a Nicole y Javiera Mena en taxis de Buenos Aires, de ver a Los Bunkers repletando un show masivo en Guadalajara, de escuchar a Gondwana en una playa del norte de Brasil o de ver letreros gigantes de un sonriente Alberto Plaza en el centro de Piura.

Hace un par de semanas estuve en el festival Primavera Sound de Barcelona y el ejercicio tuvo nuevos capítulos. De partida, el festival tenía a Perrosky y La Big Rabia con shows en el festival mismo como también en actividades satélites del evento. Ahí también estaba DJ Raff, actuando en el evento paralelo dedicado a la industria. Esa presencia no era la única de chilenos en el importante festival que en su feria ubicada en la entrada del Parc del Forum, tenía más sorpresas: entre los stands de IMI Chile, la agrupación de sellos independientes, y el de la etiqueta independiente Quemasucabeza, se podían ver y comprar discos de nombres como Gepe, Astro, Pedropiedra, Dënver y Protistas. Un poco más allá, más sorpresas: en la feria de arte del inmenso evento, destacaban afiches de Los Bunkers y Los Tres. Y en las conversaciones informales con gente de la industria y también común y corriente, Javiera Mena confirmaba ser la que más camino ha avanzado en España, seguida por Dënver y Gepe.

Días después viajé a Nueva York a ser parte de la infartarte maratón musical Red Bull Music Academy 2013. A diferencia de España, donde sí habían expectativas de medir ciertos nombres chilenos, honestamente en Nueva York no había mucha esperanza de encontrar algo. Hasta el momento en que buceando en una impecable y tentadora disquería del Soho, entre vinilos de nombres de fama global, aparecen dos chilenos: el productor electrónico Nicolas Jaar (en realidad, mitad chileno, mitad estadounidense) y la seductora banda de rock sicodélico Föllakzoid. Ok, no es para volverse loco ni descorchar champañas. Es una simple y provinciana manía que esta vez entregó muy buenas señales de lo que pasa y, seguro, seguirá pasando con la expansión internacional de la música independiente chilena. Ni más ni menos.