Cómo es estar dentro del NYFW

15 de septiembre 2014
por Pia Fouilloux.
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Esta semana fue de locos para mí. Me tocó cubrir el Fashion Week de Nueva York sola. Para quitarle glamour a la cosa y bajarlo a la realidad, quiero decir que a mí no me invitan por ser yo, Pía Fouilloux. Soy periodista y mi trabajo es reportear. Las PR me quieren en sus backstage no para que suba una selfie en Instagram –que obvio lo hice igual- sino que para que publique en el medio donde trabajo, alguna nota alusiva a su marca. Pasando y pasando, como se dice.

Dejando esto en claro, les quiero contar cómo es estar ahí, en desfiles grandes y chicos.

Los desfiles siempre comienzan, mínimo, 15 minutos tarde. Lo que más esperé fueron 30 minutos que hicieron que me perdiera otro desfile que estaba a 40 minutos en metro de distancia. Ya en backstage, en un lado está todo lo que tiene que ver con maquillaje y pelo y, en otra parte, están todas las perchas con la foto de la modelo y los look que van a usar. Cada modelo tiene, por lo menos, una chica asignada que la ayuda a vestir mientras el stylist de la marca revisa que todo esté bien. Lo mismo hacen los maquilladores y estilistas hasta el segundo antes que la modelo sale a la pasarela.

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En algunos backstage ponen comida que, por supuesto, nunca alcancé a probar. Los desfiles que son oficiales de Mercedes Benz tienen refrigeradores gratis de Smart Water, Diet Coke, Vitamin Water y ice coffe Illy –que me mantuvo despierta toda la semana-. Si no hay mucha locura, puedes conversar con las modelos y los maquilladores que generalmente son muy simpáticos.

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Como les comencé contando, no soy it girl, y les confieso que ningún día me vestí pensando en “es Fashion Week y me quiero ver mina”. La razón principal es que tenía que estar cómoda porque mi día comenzaba a las 7 am –a las 8:30 tenía que estar en Lincoln Center–, corría entre un desfile y otro porque no todos son en las carpas oficiales que están en el Upper West Side de Manhattan y terminaba cerca de las 10 de la noche sin haber comido más que un yogurt o un helado que podía sacar del lobby principal. Comprenderán que de glamour, poco y nada. Súmenle que en mi cartera tenía el laptop, cámara de foto (de las grandes y pesadas), grabadora, cargadores (de todo), agenda, lápices y todas las cosas que las mujeres traemos.

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En los backstage los medios entrevistan a los diseñadores, quienes  tienen que poner su mejor cara y repetir una y otra vez lo mismo. También los famosos se pasean para desearle suerte a sus amigos. Esta vez vi a Whoppy Goldberg –un encanto de persona-, a Adriana Lima -estupenda-, a Coco Rocha  y al fotógrafo Nigel Baker que siempre me lo cruzo en NY y me saluda demasiado simpático. Como me podía pasear por la zona donde está toda la gente y backstage, a veces salía a ver quién estaba en primera fila. Pude ver a Bill Cunningham, Anna y Grace y conversé con las blogueras Andy Torres -que es alta, flaca y amorosa- y con Gala Gonzalez que la amo y es demasiado simpática.

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Un tema un poco sensible y que no me sorprendió ya que siempre supe que era así, fue el de la delgadez extrema de algunas modelos. No quiero dar nombres ni marcas pero por ejemplo, vi a una niña que se le veían hasta los huesos. También hablé con otra como a las 3 de la tarde y  le pregunté qué había comido y me dijo “ay nada! se me olvidó”. Eso sí dejó claro que había tomado agua y café.

A que voy con esto: es totalmente falso que les exigen una talla o peso mínimo. Yo las vi desnudas y son verdaderos esqueletos. No todas. Hay unas muy guapas que sólo tienen muy buen cuerpo y contextura. Pero me atrevería a decir que muchas tienen problemas. Igual puede que sea porque es la oportunidad de su vida y sólo se preocupan en exceso durante el tiempo que dura el Fashion Week.

Es súper entretenido estar ahí y ver la parte menos linda de un desfile. El nerviosismo, la histeria y el relajo extremo de algunos diseñadores. Ver que las modelos la pasan bien, la mayoría de las veces se ríen y algunas comen incluso minutos antes de salir a desfilar. Pero es demasiado agotador. Trabajé 12 días seguidos más de 10 horas diarias. Pero es un experiencia increíble que quise compartir con ustedes para desmitificar un poco lo que significa cubrir, de verdad, un Fashion Week como el de Nueva York.