De dónde viene la inspiración

5 de octubre 2016
por Trini Guzmán.
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Mantenerse creando siempre representa un desafío en cualquiera de las facetas de nuestra vida. Es poner ideas frescas sobre la mesa e ir renovándose de acuerdo a los tiempos. Eso muchas veces representa, sin darnos cuenta, tanta exigencia que genera el efecto contrario: en vez de crear, nos paraliza. Y pareciera ser que las ideas toman forma al estar haciendo, lo que sea que se haga, pero haciendo. De ahí la frustrante contradicción que me ha pasado a mi muchas veces, una mezcla de autoexigencia y miedo que no hacen más que congelar la inspiración y retrasar la acción.

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Al hacer esto consciente, encontré que una buena técnica para mí al momento de crear es sentir que estoy investigando permanentemente y olvidar cualquier idea predeterminada que exija mi mente con respecto a lo que estoy haciendo para que puedan emerger resultados nuevos y sinceros con mis propios gestos. Esto es algo que también comparto en mis clases de bordado: Entender los bordados como una investigación antes de exigirlos como un producto final. Sin embargo, hoy nada pareciera ser completamente Nuevo o completamente original lo que a veces es un poco frustrante y ha hecho que me pregunte de dónde viene la inspiración y qué significa crear.

Y es que la inspiración está en todos los rincones de nuestra vida, en los actos más sencillos y cotidianos, en nuestras memorias más oscuras, en la naturaleza que nos rodea y hasta en los paisajes más lejanos. Todas nuestras experiencias, relaciones e historias enriquecen nuestros lenguajes propios y personales y es ahí desde donde me parece que deberíamos empezar, en preguntarnos cómo vemos el mundo cada uno de nosotros, cuál es nuestra perspectiva y nuestra versión de entender la realidad, sin que una sea mejor que otra. Sólo son y por lo mismo pueden coexistir con todas sus diferencias y similitudes.

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A raíz de mi último post sobre vivir una vida creativa, una alumna de mis clases de bordado me recomendó el libro Big Magic, de Elizabeth Gilbert, donde la autora reflexiona sobre las ideas y la inspiración como entidades divinas que flotan en el aire buscando a alguien que las pueda canalizar, saltando de una persona a otra hasta manifestarse en todo su esplendor. Esta visión de Gilbert me pareció absolutamente posible y respondió en parte a mi pregunta. Crear no solo es inventar algo desde cero, si no también permitir que las ideas se enriquezcan y retroalimenten hasta manifestarse a través de cada sello único, cargadas de cada gesto irremplazable.

La inspiración vendría también de atesorar y respetar con amabilidad que todo lo que uno pueda hacer quizá ya viene de otro lado y al pasar por uno sólo existe aquí y ahora, hasta que eventualmente flotará hasta otro lugar, desprendiéndose, expandiéndose y transformándose una vez más en algo nuevo, manifestándose en todas sus versiones posibles, sin que una sea mejor que otra, si no permitiendo que exista cada propia versión.

Les dejo la maravillosa TedTalk de Elizabeth Gilbert que se titula “Tu elusivo genio creativo”