Lollapalooza marca registrada

Hasta hace no mucho, hablar de festival en Chile se reducía a pensar en esos agitados días de febrero donde toda la atención mediática se concentra en Viña del Mar. Hasta hace no mucho, para hablar de festivales como Coachella o Lollapalooza había que viajar o revisar revistas, videos o páginas que hablaran de ellos.

En ese contexto, el desembarco de Lollapalooza en Chile sacudió a una escena local que recién se acostumbraba a una cartelera con una alta oferta de artistas extranjeros para todos los públicos.

Han pasado tres versiones nacionales de Lollapalooza y su llegada lo ha convertido en un punto de comparación cada vez que vivimos la experiencia (buena, regular o mala) de un festival hecho en Chile. La aventura conjunta de la productora Lotus con Perry Farrel han dejado una vara alta en términos de producción al punto de tener a miles de personas dispuestas a comprar entradas en verde durante el proceso de venta llamado “early bird”.

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En Lollapalooza sabemos que las cosas funcionan. Sabemos que los horarios del cartel se van a respetar. Sabemos que en los accesos habrá personal para que se entre al Parque O’Higgins con normalidad. Sabemos que el agua y la comida debiera durar para las dos jornadas completas. Sabemos que harán esfuerzos por mantener el parque lo más limpio que se pueda. Sabemos que en el cartel podemos encontrar varias sorpresas agradables además de nombres consagrados. Sabemos que se puede ir con niños y que lo pasarán tan bien como los grandes.

Esta cuarta versión de Lollapalooza Chile ofrece un cartel sólido en todas sus líneas. En la primera aparecen los shows de grandes éxitos de Red Hot Chili Peppers y Soundgarden con el doble atractivo del debut y material recientemente publicado. Lo mismo pasa con Arcade Fire que llegan con un cuarto e impecable disco llamado Reflektor, para muchos el mejor de este año. La impresionante propuesta audiovisual de Nine Inch Nails completa la lista de headliners de una cita llena de alternativas que obligan al fan de la música promedio a intentar ir a los dos días de festival.

Entrando en la línea media del cartel, brillan clásicos como New Order y Pixies, mitos vivientes como Johnny Marr y The Wailers, nombres indie con un buen camino recorrido como Phoenix y Vampire Weekend y artistas llamados a sorprender como Jake Bugg y Savages.

Chilenos de todas las épocas y estilos completan una lista que deja altas expectativas sobre un evento que en poco tiempo ha hecho historia logrando que nos suene familiar tener acceso a un festival que podría quedar bien parado en cualquier capital del mundo.