Paul McCartney: Historia viva

28 de abril 2014
por Manuel Maira.
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Podría haberse retirado 20 años atrás, vivir tranquilamente lejos de las luces y el respeto hacia él sería inmenso. Pero a Paul McCartney no le cabe en la cabeza otra idea que no sea seguir haciendo discos y tocando en vivo por el mundo. Así se siente vivo.

Natalia Espina / conciertomovil.cl

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Lo que vimos en su último paso por Chile fue realmente un lujo. El solo hecho de tenerlo sobre un escenario a sus 71 años, es un argumento sólido para ir a su encuentro. Porque un show de Paul McCartney es la manera más cercana que tenemos de revivir esa leyenda llamada The Beatles. Y claro, también porque verlo es estar frente a uno de los artistas más grandes de la historia de la música popular.

Natalia Espina / conciertomovil.cl

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Con esa leyenda en la espalda, Paul McCartney podría dedicarse a ofrecer shows de una hora y un poco más y la gente lo aplaudiría igual. Podría cumplir con lo justo y como lo justo de su obra es tan grande, el público estaría agradecido. Pero Paul McCartney va por más y lo da todo desde el primer minuto en que entra al escenario.

Natalia Espina / conciertomovil.cl

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Su entrega se traduce en varias cosas. Primero en tocar lo que más pueda, en este caso casi 3 horas en cada uno de los dos conciertos que pasaron por el Movistar Arena, un lugar privilegiado para verlo y escucharlo bien desde todas las ubicaciones. Su entrega también queda clara cuando disfruta como un niño pasando del bajo a la guitarra y de la guitarra al piano, reviviendo canciones gigantes. Y por último, cuando se esfuerza durante todo el show en hablar en español para lograr más cercanía con el público.

Natalia Espina / conciertomovil.cl

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Su banda se conoce de memoria para dar con un sonido impecable en el marco de una puesta en escena sencilla. Un cubo que lo eleva en un momento del show para interpretar “Blackbird” y fuegos artificiales para “Live and let die” fueron lo más vistoso de un montaje que no necesita mucho más que las canciones. Tres pantallas proyectaban a McCartney y sus músicos durante el largo show que alcanza el clímax en “Hey Jude”, con las cámaras mostrando a gente cantando con lágrimas en los ojos. Una postal que resume en lenguaje simple la principal razón de lo inmenso del legado de McCartney: canciones que emocionan.