Santiago nuclear

1 de agosto 2013
por Rodrigo Guendelman.
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Se llama Centro de Estudios Nucleares de La Reina. En 1967 se decidió construirlo luego de acordar con las municipalidades de La Reina, Las Condes y Providencia que estas donaran 30 hectáreas de terreno, parte del fundo Santa Rosa. Casi medio siglo después, este fotogénico y muy sesentero edificio es fundamental para la medicina, minería, industria y agricultura de Chile. Por ejemplo, ¿conoces a alguien que haya tenido cáncer de tiroides? Entonces seguro que le tuvieron que hacer radioterapia con yodo radiactivo. ¿De dónde sale? De este mismísimo lugar. Aquí también se irradian alimentos: los esterilizan y descontaminan para que luego podamos consumirlos. El corazón de este lugar es, sin duda, el reactor nuclear. Claro que a diferencia de uno cuyo fin es la producción de electricidad, como el de Fukushima, aquí el objetivo es la investigación y la experimentación.

@santiagoadicto

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El primero sería como una olla a presión con 75.000 kilos de uranio y con el agua a 320 grados. Éste en cambio apenas usa 50 kilos de uranio y es similar a una piscina, claro que muy profunda: once metros. Abajo, en el fondo de esa agua a 37 grados, está el reactor. Y esa inmensa cantidad de agua es un perfecto blindaje para evitar cualquier escape radiactivo. Separada por pesadas puertas, está la sala de control del reactor. Es difícil entender cómo no ha sido usada para ambientar el futuro “retro” en alguna película chilena o extranjera. Es un espacio extraordinariamente cinematográfico, lleno de máquinas que tienen que haber sido la última tecnología hace cuatro décadas.

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Lo mismo sucede con la hermosa biblioteca, los mosaicos que repletan el recinto en las zonas de oficinas y la joya de la corona: un gigantesco mural en obra -formato conocido como bajorrelieve- del artista Eduardo Martínez Bonati. Se llama “La energía nuclear creadora”, es de 1971 y le pertenece a uno de los tres creadores del mural cinético que tapiza el paso bajo nivel de Santa Lucía. Si bien el Centro de Estudios Nucleares de La Reina requiere una solicitud de permiso para visitarlo, vale la pena el esfuerzo. Es un tesoro escondido. Una joyita poco conocida y casi escondida en la calle Nueva Bilbao.